Figura universal.

En el país de lluvia se suspende una carrera porque el asfalto no la absorbe.

FIGURA UNIVERSAL 

 Pronto hablaremos sobre la vuelta del turrón a casa por Navidad. Todos los años es así. Con el paso del tiempo, ciertos comportamientos se convierten en peligrosamente cíclicos. Sí, peligrosamente porque en ocasiones, lo que sucede no tiene demasiado sentido, por decirlo de un modo sereno. Aunque resulte difícil de entender para según qué personas, a algunos no les gustan las fechas navideñas. Así, aunque pueda parecer extraño, la figura del tonto del pueblo resultará entrañable para ciertas personas, pero a otras provoca los sentimientos y pensamientos más profundamente desagradables que anidan en el ser humano. 

 Pero ojo, porque si bien hasta hace poco tiempo pensábamos que dicha figura era exclusivamente autóctona, que hasta de ello hay quien se vanagloria, parece que el tonto en cuestión no es "tipical spanish". Quién lo diría, pero así es. Aquí aguantamos al que "hace el verano" destruyendo los tímpanos de los paisanos que, tranquilamente, toman una cerveza en la terraza de la plaza del pueblo. El corto de turno hace las delicias de los amigos de tontuna que le jalean. Mientras tanto, los demás piensan que las motos no deberían estar permitidas y, todos los que vamos en ellas, deberíamos morar en la cárcel. 

 Sí, es deplorable, pero no por ello menos cierto. Admitamos la realidad: a tontos no hay quien nos gane, con permiso del deporte rey. Por muchos años que pasen, el número por metro cuadrado sigue y sigue creciendo. ¿Algo imparable? Digamos que la solución drástica podría llegar, y si bien habrá quien asegure que nada tiene que ver toda esta estupidez en formato humano con la polución en nuestros pueblos y ciudades, tengamos en cuenta que el ruido es contaminación acústica; algo que a un tonto de baba no se le puede exigir que entienda. Demasiado tiene ya con lo suyo... Pero claro, mientras se vayan sembrando semillas podridas, nos tendrán como lo que son los que más ruido hacen. Llegado el momento de cargarse de un plumazo el contubernio entre ciudad y tráfico sostenible, pues nada, desmantelamos los ahora denostados diésel y, cómo no, las motos viejas, esas que seguro hacen un ruido asqueroso que nadie soporta... excepto la caterva de tontos del pueblo. 

 Lástima que en el exterior también se prodigue esta lacra. Los que van en moto son algo menos, aunque también los hay que provocan continuas arcadas, pero curiosamente en ciertos países más avanzados que España o Portugal, por poner dos ejemplos sangrantes, al parecer no les gusta hacerse notar por su vertiente de inadaptado social, sino precisamente lo contrario, como un colectivo que busca y exige respeto. Un respeto merecido y concedido como solo ellos merecen. Más allá, aunque en relación con lo que nos gusta, parece que la figura del tonto al que se le concede una obra, como se dice ahora, "de calado", hace de las suyas en un circuito de velocidad de alcance internacional. ¿Cómo entendemos, si no, la anulación del Gran Premio de Gran Bretaña? En un país donde casi, casi podría decirse que no pasan más de 24 horas sin que llueva, ¿cómo es posible que el reasfaltado de la pista de Silverstone no drene el agua? 

 Para desgracia del populacho mundial, la figura del tonto internacional sigue viva y, lo que todavía es más preocupante, creciendo. "High & rising" que dicen los anglosajones. Plagas y lacras para dar y tomar. Feliz vuelta a la realidad, feliz vuelta al trabajo. Las próximas vacaciones vendrán para ser disfrutadas con, ojalá, menos tontos en las fiestas de los pueblos. Al menos, un paseo en moto nos hará olvidar la mundanal escoria que todo envuelve. Dicen que no hay mal que cien años dure. ¿Será verdad?

Volver al listado de noticias