LA ELECTRICIDAD Y LA GENTE CORRIENTE

Es el chiste fácil, pero una vez conocidas las principales novedades que verán la luz el año que viene (para más cachondeo...), comprobamos que la apuesta por la movilidad eléctrica va abriéndose espacio poco a poco. 


La última marca en desvelar su "aparato" ha sido la taiwanesa Kymco. Su nombre es Super Nex y resulta que no es un scooter, sino una moto con todas las de la ley. Una eléctrica capaz de rebasar los 200 km/h y de llegar a 100 km/h desde parado en menos de 3 segundos. Otras curiosidades que nos traerá bajo el brazo son que puedes elegir el ruido que haga en marcha, ofrece un cambio de 6 relaciones como si se tratara de una moto convencional, incluso modos de conducción, así como una parte ciclo en la que pueden verse frenos de anclaje radial, horquilla invertida o chasis con vigas de sección respetable. 

Nadie se atreve a dar un precio de la moto en cuestión, pero teniendo en cuenta que BMW ha sido de las pocas marcas que se ha atrevido a comercializar un scooter capaz de recorrer alrededor de 100 km/h con el acelerador abierto a tope, se nos antoja algo disparada la cifra. Por cierto, que el scooter alemán alcanza sin despeinarse los 140 km/h pero, claro, también te piden por él casi 15.000 euros. Vaya con el C Evolution. 

Y a todo esto, continuamos hablando de energías sostenibles para la movilidad urbana. ¿Serán estos vehículos aquellos que puedan moverse en las ciudades causando un nulo impacto en el medio ambiente? Como puede comprobarse, son de todo menos "asequibles", ya no solo por sus "ridículos" precios, sino también por las más irrisorias franjas de autonomía, especialmente para los que se desplazan desde la periferia hasta el centro para acudir al trabajo. Demasiado estrechas. Inviable. 

De acuerdo, hay scooters eléctricos que podrían equipararse a un 125 cc con los que, al menos de momento, apenas puedes hacer más de 80 km/h sin recargar (habría que saber si te resultaría o no suficiente); y si piensas desplazarte a 90 km/h con él entre la ciudad dormitorio y la oficina del trabajo situada en la almendra central de la urbe, será cuesta abajo, porque en llano olvídate de ello. ¡Eso es seguridad! 

A todo esto se le debe sumar si realmente el consumo energético de luz sería soportable, añadiendo el habitual al extra exigido en caso de subir de forma considerable la demanda. ¿Tenemos que recordar que nuestros inteligentísimos y nada interesados gobiernos desecharon las energías renovables? Analicemos cómo obtenemos la energía eléctrica hoy día y hagamos examen de conciencia, si la hubiere. Malditas puertas giratorias...

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