Movilidad eléctrica no es ir en moto sin equipamiento

Cuando todo parecía estar inventado, ahora nos vienen las motos eléctricas. Bueno, en realidad llamarlas "motos" a los artilugios que vemos últimamente por las grandes ciudades en alquiler, es mucho decir... Se aproximan más al concepto de scooter y, de hecho, lo son al ofrecer una plataforma y, algunas, hueco bajo el asiento. 

Lo llaman también "motosharing", fácil de compartir si tienes en el bolsillo un teléfono inteligente, o tal vez habría que preguntarse quién no tiene un Smartphone hoy día, sobre todo si tu edad es inferior a los "cincuenta y tantos" años, aunque no descartemos a nadie. Las actuales Apps permiten, previo registro en sus archivos, el alquiler de un aparato eléctrico, ya sea un "cuatro ruedas" o un scooter; el primero es tan sencillo como el segundo vehículo, aunque solo necesitas abrir la puerta, sentarte en él, ponerte el cinturón de seguridad y arrancar. Para el scooter los requisitos de seguridad son superiores pero, he ahí la cuestión, el público que los emplea no parece estar muy al día de lo que necesita para desplazarse con estos medios de transporte "a dos ruedas". 

 Los usuarios sin guantes son mayoría, así como los de chaqueta "de paseo" y calzado de "andar por casa". De los pantalones y el casco mejor no hablar, los primeros porque no valen para nada si te caes en marcha y el segundo porque... sucede exactamente lo mismo. ¿Te pondrías un casco usado por decenas de usuarios? Quién sabe si incluso nos sorprendería la seguridad del casco que nos ofrecen en comparación con el que tenemos en casa "ahí tirado por si acaso algún día...".

 Súmale a todo ello que pilotamos un scooter que no suena, que tampoco corre demasiado y que es para ir "de aquí a allí tardando apenas 10 minutos de reloj"... Vamos, que es como coger el metro, eléctrico también, pero con menos gente en el mismo "vagón". Sin embargo, el propio vehículo parece provocar cierta relajación a sus mandos. ¿Qué va a pasar en un desplazamiento tan corto, yendo tan despacio y con un chisme que ni suena ni nada? Nos sorprendería lo que es capaz de provocar un vehículo de dos ruedas en un accidente a 40 km/h, un choque frontal, una caída por pisar una línea vial blanca de esas que no resbalan nada de nada, un peatón que se cruza la calle donde le da la gana, etc. 

¿De verdad se puede llegar a pensar que la consecuencia quedaría en un simple susto, sin más? ¡Eso sí que es ser positivo! Ya podíamos trasladar ese talante a otros aspectos de nuestras vidas. No es tan caro equiparse con mínimas garantías. Por mucho que lo repitamos, incluso circulando con un scooter eléctrico de alquiler, no dejará de tener toda la importancia del mundo, especialmente para nuestra salud. Esta no tiene precio.

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